LIBRO FORUM

Espacio para compartir libros y reflexiones

0

Gianni Rodari y la Gramática de la fantasía: La imaginación como materia común

Avatar
Jonacho Benítez

Cuando Gianni Rodari publicó Gramática de la fantasía en 1973, su invitación era franca: que la fantasía ocupara el aula, la casa y el corazón de cada niño. El libro nace de apuntes recogidos desde los años cuarenta hasta 1972, luego de su intensa experiencia como docente en Reggio Emilia, donde había observado algo fundamental: la imaginación es una capacidad universal, pero suele estar condicionada por la escuela, la familia y la norma. Para este libro reunió años de experiencias en talleres, conferencias y cuadernos de apuntes en aquel famoso Quaderno della fantasia. El contexto (siempre) es crucial: era una Italia marcada por la posguerra, por un sistema escolar rígido y clasista, donde la palabra era instrumento de obediencia antes que de libertad creativa y expresión. Y frente a eso, Rodari respondió con un manual para inventar historias.

Desde el inicio, la tesis es clara: se trata de liberar a las personas del miedo a expresarse. El libro desgrana herramientas prácticas desde la pedagogía viva, la que ocurre en un aula cuando un niño suelta una idea chispeante y todos se asombran, iniciándose un relato. El libro se organiza en más de cuarenta capítulos breves, cada uno centrado en una técnica o ejemplo, y termina con fichas de aplicación. Rodari le habla al lector como quien comparte un truco de oficio, sin esconder su funcionamiento ni envolviéndolo en misticismos.

Ahora detengámonos un momento y veamos de qué tratan algunos de estos capítulos:

La palabra es una piedra en el estanque: cuando una palabra cae en el pensamiento produce conexiones inesperadas. Gato conduce a luna, a pelota y a espejo, y en esa secuencia se origina el germen de un relato. Una estrategia simple, de belleza austera: suspender lo obvio para abrir nuevos universos.

El binomio fantástico: dos palabras sin vínculo aparente, como “foco–agua” o “perro–tenedor” crean un choque y a partir de ahí, una historia. Rodari observa: “una palabra ‘reacciona’ solo cuando encuentra una segunda que la provoca y la saca de la monotonía”. No es azar puro, sino tensión creativa. El niño imagina un perro que tiene un tenedor como juguete y que ladra cada vez que alguien tiene un plato en la mano, convirtiendo en relato esta aparente rareza.

“¿Qué pasaría si…?”: una pregunta simple; un sujeto y un predicado puestos juntos fuera de su lugar común. “¿Qué pasaría si las sombras se negaran a seguirnos? ¿Qué pasaría si los relojes sólo funcionaran cuando alguien los mirara?” no solo son preguntas, son llaves que abren mundos posibles a través de la lógica fantástica, donde todo puede cambiar con una condición mínima: atrevernos a imaginar.

El error como motor: Rodari percibe una oportunidad donde la escuela detecta un error ortográfico. Una palabra escrita incorrectamente se convierte en una palabra nueva, y con esta transformación, se abre un mundo. Por ejemplo: la idea de un ratón gigante que controla un reino oculto de diminutos animales puede surgir al escribir "rataón" en lugar de "ratón". La confusión entre "cielo" y "sielo" permitiría la posibilidad de un nuevo tono de azul o de una ubicación diferente a lo que conocemos como cielo. El término "caminoo" puede evocar la imagen de una ruta sin fin, llena de túneles y giros que se multiplican como si fueran laberintos fantásticos.

Prefijos arbitrarios: es una pirueta lingüística que crea neologismos como stemperino, superfiammifero, trisocolo. Delicioso juego generador de extrañas criaturas palabrísticas.

Adivinanzas y falso enigma: Rodari disecciona el enigma para recrearlo por medio del extrañamiento, la comparación y la metáfora, por ejemplo: “Blanca como la nieve, dulce como la miel, viene del árbol y se derrite en la boca. ¿Qué es?” La respuesta lógica sería “la nieve” pero Rodari sugeriría jugar, ofreciendo la posibilidad de poder ser azúcar, helado, o incluso algo completamente inventado, como “el beso de un duende de manzana”.

En resumen, Gramática de la fantasía es un libro sobre la función de la imaginación como herramienta compartida. Rodari nos enseña que contar historias es un derecho tan básico como hablar o escribir, y que en ese ejercicio late una forma de libertad. Leerlo hoy es descubrir que la fantasía no es un lujo ni un adorno cultural, sino una gramática común a través del contacto con el mundo desde el asombro y la invención, construyendo un puente entre lo íntimo (una palabra, un error, un juego mental) y lo colectivo (la escuela, la sociedad, la transformación).

En el mundo en que vivimos, la imaginación parece estar externalizada: algoritmos que sugieren historias y constructos que ocupan el lugar de la narración espontánea. La crítica de Rodari al productivismo escolar, midiendo sólo lo útil, lo correcto y lo que encaja, sigue estando vigente. Este libro nos recuerda que una persona que aprende a inventar historias no sólo juega: se ejercita en el pensamiento divergente, en la posibilidad de que el mundo pueda ser de otra manera.



Avatar
Descartar

Su respuesta

Intente dar una respuesta sustancial. Si desea hacer un comentario sobre la pregunta o la respuesta, utilice la herramienta de comentarios. Recuerde que siempre puede revisar sus respuestas , no es necesario responder dos veces a la misma pregunta. No olvide votar , ayuda a seleccionar las mejores preguntas y respuestas