Soy una persona poliValiente. Desde 2017 trabajo en patrimonio cultural como divulgadora, intérprete del patrimonio, comisaria y gestora de proyectos culturales.
No me interesa el patrimonio como objeto inmóvil. Me interesa cuando respira. Cuando alguien que no es experto lo entiende, lo siente y lo hace suyo. Ahí es donde pongo el foco: en traducir valores complejos a relatos claros, en activar la memoria colectiva a través del storytelling, talleres, proyectos editoriales, diseño y producción de eventos y exposiciones.
Antes de graduarme en Historia y especializarme en Patrimonio Cultural, fui diseñadora de moda infantil, decoradora textil y tapicera artesanal. Vengo del mundo productivo. De talleres, procesos, plazos, pedidos y materia transformada en objetos. Esa etapa me dejó una mirada concreta sobre lo fabril: cómo las empresas modelan el territorio, cómo la industria transforma el paisaje, cómo el gusto y la identidad se construyen también desde lo que se produce.
Como socia de Smart-Ib he impulsado proyectos que conectan historia, comunidad y relato contemporáneo: la celebración de los 400 años de los primeros altos hornos de la península Ibérica; la conmemoración de los 350 años de la Leyenda del Hombre Pez; la publicación de Aquella noche trágica, crónica del incendio de Santander de 1941 narrada por un niño; el taller para empoderar a los vecinos de Liérganes en la gestión de su patrimonio cultural inmaterial; y la serie de audioguías “Te Cuento”, de la que soy directora de contenidos.
Creo en el trabajo en equipo, en los proyectos con fondo y en la formación continua como actitud vital. Me interesan los equipos multidisciplinares que no separan rigor y creatividad, porque el patrimonio necesita ambas cosas para seguir teniendo sentido.